FUGAZ

MALENA CLAVIER

Callan las cuerdas.
La música sabía
Lo que yo siento.

J.L.Borges

Virgilio escribe: “Sed fugit interea, fugit irreparabile tempus” i dando origen a la conocida expresión latina tempus fugit. La certeza de que el tiempo huye amplía su sentido en la expresión del Libro de Job: “el tiempo se escapa como las nubes, como las naves, como las sombras” ii Ya sea como intuición presente, memoria del pasado o proyección futura, el tiempo atraviesa la existencia y configura lo irredimible de la vida humana.


Podemos distinguir entre la concepción tradicional del tiempo (en el que los acontecimientos se suceden unos a otros y que supone la posibilidad de ser cuantificado) y la temporalidad que tiene validez como criterio ontológico, entendida como fluir existencial y posibilidad del mundo. Bergson afirmaba que los fenómenos psíquicos tienen un carácter cualitativo y que cada intuición es irrepetible, irreversible. La experiencia continua e intuitiva del presente se interpreta formando una suerte de fluir único, una continuidad inseparable, que el filósofo denominaba “duración” y que escapa a cualquier cuantificación o medición. Se trata del tiempo interno de la conciencia, la vivencia misma y su fluir continuado.


La serie de imágenes que se reúnen en esta muestra de Malena Clavier parecen ilustrar el verso de Quevedo para quien “... solamente lo fugitivo permanece y dura”. El uso del medio fotográfico no es arbitrario: el nacimiento de la fotografía puede interpretarse como el intento de perpetuar el recuerdo y fortalecer la memoria en pleno auge del avance de la Modernidad, marcada por el espíritu de transformación y velocidad. La cámara fija la imagen pero, al mismo tiempo, resignifica el momento vivido al proyectar la mirada interna del artista y su potencia interpretativa. En la fotografía, eternidad y fugacidad se encuentran como encarnación visual del tiempo y la conciencia. La foto perpetúa lo fugaz (del mundo y de la vida).


Clavier plasma en sus fotos momentos capturados en el devenir: un río sonoro de gestualidades y de instantes fugitivos. La lente desplaza a los sujetos para dejar ver el instrumento musical, de donde fluye –imaginario- el sonido evanescente que perdura y se insinúa en cada gesto. Esta serie intenta atrapar visualmente la intermitencia de la música, del sentir, de lo ya vivido. El recuerdo es un momento irreductible de la historia individual pero que la artista comparte y cristaliza a través de estas tomas despojadas y sensibles. Una nota suspendida, una melodía ignota, el pasado que ya no es y la unidad del ser presente. “Fugaz” es una invitación a habitar el tiempo de otro.



Verónica Parselis


i “Pero huye entretanto, huye irreparablemente el tiempo”. Geórgicas III, 2, 84
ii “Tempus fugit, sicut nubes, quasi naves, velut umbr” (Libro de Job, Antiguo Testamento.)

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